lunes, 22 de septiembre de 2014
jueves, 11 de septiembre de 2014
Che gelida manina.
La Bohème es una de las óperas más conocidas de Giacomo Puccini. Ambientada en París, en 1830, describe la historia de amor de Mimí, una bordadora de flores, y el poeta bohemio Rodolfo.
Este aria, muy popular, interpretada en esta versión por Luciano Pavarotti, pertenece al acto primero, que comienza en la buhardilla de los bohemios en la que Marcello pinta, mientras Rodolfo mira por la ventana. Como no tienen combustible y hace frío, utilizan los manuscritos del drama que está escribiendo Rodolfo para hacer fuego. Colline, el filósofo, entra en la habitación, congelado y molesto por no haber podido hincar el diente a unos libros. Schaunard, el músico, llega con comida, madera, vino y dinero; explica a sus compañeros que ha ganado ese dinero cuidando del loro de un caballero inglés. Mientras beben, llega Benoît, el casero, para pedirles el pago del alquiler. Los bohemios le engatusan ofreciéndole vino, y, en medio de los efectos del alcohol, el casero les cuenta sus aventuras amorosas, reconociendo que es un hombre casado, ante lo que todos reaccionan con una indignación fingida, echándole de la habitación sin haberle pagado. Deciden entonces que lo mejor es coger el dinero y salir a disfrutar del barrio. Rodolfo no les acompaña y se queda a trabajar. Alguien llama a la puerta. Es Mimí, que ha venido a pedir que le ayuden a encender nuevamente su vela. Sale, pero regresa en seguida porque ha olvidado su llave. Las luces se apagan y tratan de buscar la llave en la oscuridad. Rodolfo la encuentra y la guarda para que la búsqueda continúe en la oscuridad. Cuando sus manos tropiezan, ambos aprovechan la ocasión para contarse la historia de sus vidas. Es el momento en que Rodolfo canta “Che gelida manina”:
Che gelida manina, se la lasci riscaldar…
Cercar che giova? Al buio non si trova.
Ma per fortuna, è una notte di luna,
e qui la luna… l’abbiamo vicina.
Aspetti, signorina,
le dirò con due parole:
chi son? chi son!… e che faccio…
come vivo?… Vuole?
Chi son? Sono un poeta.
Che cosa faccio? Scrivo.
E come vivo? Vivo.
In porvetà mia lieta,
scialo da gran signore…
rime ed inni d’amore.
Per sogni e per chimere…
e per castelli in aria!
L’anima ho milionaria.
Talor dal mio forziere…
ruban tutti i gioelli
due ladri: gli ochhi belli.
V’entrar com voi pur ora,
ed i miei sogni usati
e i bei sogni miei tosto si dileguar!
Ma il furto non m’accora,
poichè v’ha preso stanza… la speranza!
Or che mi conoscete, parlate voi deh! parlate…
Chi siete?
Vi piaccia dir?
——————-
¡Qué mano tan fría!
Déjeme que se la caliente.
¿Para qué buscar?
En la oscuridad no se encuentra nada.
Pero, por suerte ,es una noche de luna
y aquí la luna la tenemos cerca.
(Mimi intenta retirar la mano)
Espere, señorita,
le diré en dos palabras quién soy, quién soy y qué hago, cómo vivo. ¿Quiere?
(Rodolfo deja la mano de Mimì)
¿Quién soy? ¿Quién soy? Soy un poeta.
¿Qué hago? Escribo.
¿Y cómo vivo? Vivo.
En mi alegre pobreza
derrocho como un gran señor
rimas e himnos de amor.
Por sueños y por quimeras
y por castillos en el aire
el alma tengo millonaria.
A veces, de mi cofre
roban todas las joyas
dos ladrones: sus hermosos ojos .
Entraron ahora aquí con usted
y mis acostumbrados sueños,
¡y mis bellos sueños se disiparon!
Pero el robo no me aflige,
puesto que ha tomado su lugar
la esperanza.
Ahora que me conoce
hable usted, ande, hable,
¿le gustaría decir quién es?
Proserpina.
Il ratto di Proserpina de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680).
El rapto de Proserpina, la Perséfone griega, hija de Júpiter y Ceres (Zeus y Deméter), representa la llegada de la primavera. Venus, diosa del amor, desea encontrar pareja a Plutón y envía a Cupido para que lanze sus flechas. Mientras Proserpina baila con otras ninfas, Plutón se enamora de ella, surge del Etna y la secuestra para convertirla en su mujer y en la reina del infierno. Su madre la busca sin éxito y, puesto que es la diosa de la tierra y de la capacidad de germinar, va convirtiendo, a su paso, los lugares que pisa en desierto. Júpiter manda a Mercurio, mensajero de los dioses, a intermediar para su liberación, pero Plutón obliga a Proserpina a comer seis semillas de granada (la fruta de la fidelidad) y la convence para pasar la mitad del tiempo con él y la otra mitad con su madre.
jueves, 26 de junio de 2014
Ana María Matute.
MÚSICA
Las dos hijas del Gran Compositor -seis y siete años- estaban acostumbradas al silencio. En la casa no debía oírse ni un ruido, porque papá trabajaba. Andaban de puntillas, en zapatillas, y sólo a ráfagas, el silencio se rompía con las notas del piano de papá.
Y otra vez silencio.
Un día, la puerta del estudio quedó mal cerrada, y la más pequeña de las niñas se acercó sigilosamente a la rendija; pudo ver cómo papá, a ratos, se inclinaba sobre un papel, y anotaba algo.
La niña más pequeña corrió entonces en busca de su hermana mayor. Y gritó, gritó por primera vez en tanto silencio:
-¡La música de papá, no te la creas…! ¡Se la inventa!
miércoles, 25 de junio de 2014
viernes, 23 de mayo de 2014
Las vidas de las imágenes.
La
editorial Luces de Gálibo ha publicado una nueva obra del amigo Jorge Sánchez, titulada “Las vidas de las imágenes”. Manteniendo
el sello personal de su anterior trabajo, “Bajo la lluvia”, Jorge
ha creado una serie de poemas a través de los cuales reflexiona
sobre un cambio trascendente que el autor percibe en la relación
entre lo visual y lo humano, así como sobre la supremacía
contemporánea de la imagen. “Hubo un tiempo”, nos dice, “en el
que las imágenes habitaban el mundo de los hombres. En esta época
que nos ha tocado vivir son los hombres quienes se alojan en el mundo
de las imágenes”.
Nos
encontramos en “Las vidas de las imágenes” una poesía de lectura
más cómoda, en relación con la referida “Bajo la lluvia”,
aunque honda e intensa, una poesía que a veces te
conmueve y a veces te agita, pero que nunca te deja impasible, que
siempre interesa. Por la obra desfilan personajes y obras
cinematográficas de muy diversa índole (El acorazado Potemkin,
Apocalypse Now, Sin Perdón, Matrix, Blade Runner, El tercer hombre,
Alien, La noche del cazador, La lista de Schindler, Toy Story...) que
Jorge interpreta, reinterpreta, desmitifica...
presentándonos su pensamiento de manera accesible pero también sin
concesiones (da la sensación de que de ninguna manera ambiciona el
aplauso fácil) y sin eludir el compromiso social (espléndida “La
salida de la fábrica”, a la que pertenece el siguiente fragmento).
“(...)
Lo que nadie pareció advertir
fue
que, al tiempo que los obreros
salían
de la fábrica
bajo
la dirección del operador de cámara
(que
disponía la frecuencia de su paso bajo el portón),
las
imágenes también comenzaban
a
salir de su reclusión (...)”
Enhorabuena
a Jorge, a quien nos comprometemos a seguir en su trayectoria con el
próximo “Contra Visconti”.
La forma sonata como estrategia compositiva.
Ya hablamos en su día de Così fan tutte, la ópera de Mozart subtitulada La scuola degli amanti (Así hacen todas o La escuela de los amantes), que comienza cuando Ferrando y Guglielmo, dos jóvenes oficiales convencidos de la fidelidad de sus novias, Dorabella y Fiordiligi, aceptan el reto que les plantea Don Alfonso: apostar por la fidelidad de sus amadas. Los jóvenes fingen marchar a la guerra, vuelven disfrazados de albaneses y cada uno hace la corte a la novia del otro. Del juego picaresco surgen nuevas parejas. Probada la traición amorosa, al final son las dos mujeres las engañadas. "Así hacen todas", resume Don Alfonso antes de volver a juntar las parejas ‘correctas’ con la duda de si no habrían sido más felices las parejas "equivocadas".
Tengo especial aprecio por esta ópera, que a veces ha sido considerada poco importante y tiene, sin embargo, unos momentos hermosísimos y musicalmente magníficos. Comprobémoslo con este duetto del acto primero en el que Dorabella y Fiordiligi hablan de sus prometidos y en el que Mozart demuestra cómo se puede componer una sonata sin tener en cuenta lo temático y solo como estrategia compositiva: una exposición que modula a la dominante, un desarrollo con un dramático punto culminante y una sección final, el allegro, que que representa, sin reexponer, una evidente resolución. Una sonata que no es sonata pero funciona como tal. O lo que es lo mismo: la maestría de Mozart. En la grabación, Gundula Janowitz es Fiordilligi y Christa Ludwig Dorabella. Dirige Karl Böhm.
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